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La zona de Las Arribes de Duero, en su paso por la comarca de El Abadengo, está moldeada por impresionantes cortados, debajo de los cuales, se encuentran “nuestros” queridos ríos, donde muchos hemos pasado tanto tiempo, que los tratamos como lo que verdaderamente son, un tesoro a proteger. En esta zona, tenemos la suerte de disfrutar ríos, que a pesar de lo poco que se hace por su conservación, albergan gran cantidad de vida bajo sus aguas. Estos ríos( Duero, Huebra, Agueda, Camaces) gozan de una nutrida biodiversidad bajo sus aguas. Invertebrados, diferentes especies piscícolas y un elevado número de especies que de manera directa o indirecta, participan en este rico ecosistema. Así, por estos parajes, todavía podemos vernos sorprendidos por la familia galapago al completo, absorbiendo los primeros rayos de sol, en la peña de la solana, o por la escurridiza nutria, en una de sus características zambullidas o por la escasísima cigüeña negra, que encuentra aquí un lugar único para llevar a cabo su ciclo reproductor. Las especies que mayores poblaciones albergan estos ríos y a la vez, las mas codiciadas por el pescador son el barbo, la boga y el cacho, aunque hay otras que mantienen un numero de individuos estables el caso de la carpa, casos como el del black bass que ha comenzado su expansión en los últimos años, o una subespecie de la pardilla, especie ignorada por la gran mayoría, debido a que no es una pieza buscada por el pescador, y que es una especie única del noroeste salmantino. Nuestras jornadas, se van intercalando entre las aguas de uno y otro río, sin más prisas que las que tiene el agua por llegar a su destino, siempre con la ilusión de pasar momentos inolvidables, rodeados de toda la belleza que adornan estos ríos, y con la siempre agradecida compañía de buenos amigos, o de la soledad que sólo pueden aportar estos parajes de en sueño. |