|

Por suerte, tengo un espacio, dónde mis compañeros pueden estar cómo se merecen. Más que unas perreras, viven en un pequeño palacete, al aire libre y con mucho espacio donde poder correr, pelearse y demás peripecias, hasta que caen rendidos. La parcela donde tenemos la casa, en Hinojosa de Duero, es lo suficientemente amplia cómo para que cuando no están en el campo, puedan descansar, además de tener la movilidad suficiente, para que sus días pasen con la mayor calidad de vida posible. En la parte trasera de la casa, tenemos las perreras; con mucho espacio, bebederos automáticos, casetas de madera de gran comodidad, y un apartado con todo lujo de detalles, para nuestras camadas o perros con algún tipo de problema, dónde podamos tener un control exhaustivo, de todo lo que allí acontece. Tanto la higiene, como el agua, como la alimentación, la cuidamos al máximo, sin escatimar medios económicos ni de nuestro tiempo de ocio, ya que para estar al más alto nivel, estos puntos son primordiales. Todo lo que tiene que ver con estos temas de “confort” de los perros, alimentación, limpieza, instalaciones y demás, son posibles gracias a mi hermano, a la permisividad de mi madre y en especial a mi padre, que cuando yo no estoy, debido a mis obligaciones estudiantiles, se encargan de todo. |